El compresor es una herramienta tremendamente útil cuando sabemos cómo usarla, pero también es una de las herramientas que a menudo cuesta más entender al productor novel.
Sabemos que sirve para reducir la dinámica y que también se utiliza en técnicas como el ducking . Sin embargo, me gusta entender a los compresores como herramientas para dar forma al sonido , más que como un simple recurso técnico.
Es decir, el compresor nos permite:
- Modificar el ataque de un sonido
- Controlar la decadencia
- Aumentar el movimiento y la sensación musical
De este modo, entendemos mejor su función musical, y no sólo la parte técnica que a menudo se resume en artículos que acaban diciendo “usa los oídos” sin dar mucha guía real.
Los parámetros del compresor
Antes de entrar en materia, hagamos un breve repaso de los parámetros básicos:
- Threshold: umbral (en dB) a partir del cual el compresor empieza a actuar.
- Ratio: relación entre los dB que entran y los que salen.
- Attack: tiempo que tarda el compresor en actuar una vez superado el threshold.
- Release: tiempo que tarda el compresor en dejar de actuar y volver la señal a su estado original.
Tenemos claro qué significa reducir la dinámica: disminuir la diferencia de volumen entre las partes más fuertes y las más débiles, consiguiendo una señal más uniforme y presente.
Esto es especialmente útil, por ejemplo:
- Cuando un vocalista canta de manera poco uniforme
- Cuando un bajista toca algunas notas muy fuertes y otras demasiado débiles
En estos casos, el compresor nos ayuda a corregir estas diferencias.
Más allá de corregir: uso creativo del compresor
Pero… ¿qué ocurre cuando queremos:
- ¿Aumentar la pegada de un sonido?
- ¿Alargar la caída para engordar una caja?
- ¿Hacer un uso más creativo del compresor, y no sólo corrector?
Este tipo de aplicaciones son las que veremos en la segunda parte de este artículo, donde hablaremos del compresor como herramienta creativa dentro de la producción musical.
Compresión: ¿antes o después de la ecualización?
Esta es una de las grandes preguntas dentro del mundo de la producción musical. Seguro que habéis oído argumentos a favor y en contra de colocar el compresor antes o después de la ecualización.
Aquí va mi forma de trabajar, mi cadena habitual:
- Ecualización sustractiva
- Compresión
- Ecualización aditiva
¿Por qué esta cadena?
- Primero elimino todo aquello que sobran o hay que corregir, de modo que sólo envío al compresor la parte útil del sonido.
- Después aplico la compresión, ajustándola según el material y el resultado que busco.
- Finalmente, utilizo una ecualización aditiva para dar color y resaltar características del sonido ya limpio y controlado.
En la segunda parte de este post profundizaremos en los diferentes usos del compresor y cómo aplicarlo de manera creativa en la producción musical.
Si quieres entender de verdad cómo funcionan los compresores, la ecualización y las herramientas clave de la mezcla, en el Diploma en Música Avanzada y Sonido de EUMES trabajamos la producción desde un enfoque práctico y musical, aplicando estos conceptos en proyectos reales.


